En la práctica, el modelo de enseñanza centrado en el alumno y su aprendizaje puede llevar a interpretaciones erróneas que den lugar a prácticas educativas permisivas en donde el alumno sea el principal protagonista y no se preste atención al contenido.
En este modelo el alumno no es el único que aprende, el profesor se combierte en aprendiz. El control del aprendizaje lo asume tanto el profesor como el alumno. En el libro se hace referencia a una cita de Driscoll "el control y la responsabilidad se comparte pero no siempre en el mismo grado".
Lo que se puede interpretar con ésta cita, es que los alumnos participan también en aspectos importantes de su aprendizaje y deciden, pero la última palabra la tiene siempre el profesor.
Otra característica de esta modelo de enseñanza es que las decisiones se toman a lo largo del tiempo, en un contexto flexible donde la toma de decisiones varia según el contexto y la situación.
La existencia de este modelo de enseñanza centrado en el aprendizaje del alumno no quiere decir que la manera de enseñar de años atras estuviese mal. Lo único que se pretende es enseñar una nueva metodología donde los alumnos pasan de ser agentes pasivos a ser activos, y donde el aprendizaje se realiza de manera significativa.
El objetivo es relacionar el contenido con la vida diaria, de este modo los alumnos están más motivados, se familiarizan más con el contenido, se involucran en la tarea y tiene más hutilidad.
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